como superar un aborto

Cómo superar una pérdida gestacional o aborto

Durante el proceso de embarazo, se crean un sinfín de emociones caracterizadas por la presencia de miedos, ilusiones, alegría y tristeza entre otros. Los cambios hormonales junto con la espera de la realización de las sucesivas pruebas y ecografías, se encuentran en un marco de miedos porque el embarazo siga su curso normal, y de ilusiones compartidas con el entorno ante la llegada del bebé.

Hoy, junto a Syra Balanzat, psicóloga especializada de El Prado Psicologos, os queremos hablar de cómo superar una pérdida gestacional o aborto. Cuando el diagnóstico de la evolución del embarazo no es favorable o se tienen experiencias traumáticas caracterizadas por la pérdida en circunstancias complejas, se desencadenan una cascada de sensaciones físicas y emocionales que se encuentran dentro del marco de la experiencia de un duelo y/o trauma.

El proceso de duelo después de un aborto

El duelo es un proceso normal y adaptativo que experimentamos para poder procesar la pérdida de un ser querido o de algo con lo que se ha creado una relación especial. Este proceso, durante un aborto, puede ser más rápido o requerir de ayuda para su buena evolución. Dependerá del momento de la gestación en el que se produzca el aborto y bajo qué circunstancias se ha producido, de la presencia de otros factores que estén afectando a la madre o a la pareja y de la presencia de determinadas características de personalidad.

Las etapas del duelo de forma general se caracterizan por la presencia de una primera fase de shock ante la noticia o la experimentación de la pérdida, donde la negación, la paralización o la anestesia emocional suelen ser habituales. El cerebro todavía necesita tiempo para ser consciente de lo que está pasando y el cuerpo se encuentra en un momento donde la intervención médica o la curación física todavía se encuentra en proceso.

El miedo suele ser una de las respuestas más innatas y naturales después de vivir un acontecimiento de pérdida como este, sobretodo, es el temor a que físicamente puede existir alguna repercusión negativa que interfiera en un posible próximo embarazo, el temor a que se haya producido alguna consecuencia irreversible, el miedo a lo desconocido, y a la alteración del cuerpo como consecuencia del aborto. Es el estado emocional que nos prepara para la lucha, huida o paralización como mecanismo de defensa.

La siguiente fase puede ser la rabia, donde es habitual la aparición de preguntas constantes como ¿Por qué a mi?, ¿Qué he podido hacer para que pasara?, también pueden aparecer momentos de irritabilidad con la pareja por no haber cumplido con las expectativas, o hacerse responsable de lo sucedido y revertir la rabia contra sí misma. El apoyo psicológico en estos casos es una opción necesaria para obtener la información suficiente con respecto a la fase normal por la que está atravesando la pareja o la necesidad de recibir un tratamiento específico para evitar complicaciones a medio plazo.

La siguiente fase está basada en la tristeza y la culpa, donde el dolor y el sufrimiento está presente junto con otros sentimientos de responsabilidad acerca de lo ocurrido. Suele manifestarse con una disminución de la motivación por hacer cosas que antes podía realizarlas, la presencia de llanto frecuente, pérdida de apetito, necesidad de aislarse de los demás. Algunas pautas que pueden ayudar a su entorno más cercano a no estancarse en esta etapa sería ayudándola a salir, a planificar actividades y acompañarla, y ayudarla a expresar sus sentimientos reestructurando aquellos que no corresponden con la realidad. Cuando esta fase se prolonga en el tiempo y no hay mejoría, es importante la intervención de un profesional.

La última fase sería la aceptación como forma de integrar dentro de una misma todo lo acontecido, con sus recuerdos, sentimientos y experiencias, pero sin perturbación. Hay una atribución correcta acerca de lo qué ha ocurrido y aparecen esperanzas de poder volver a intentar y conseguir quedarse embarazada en el caso en el que sea posible.

Cuando en un aborto o perdida gestacional, el proceso de duelo se estanca

En la perdida gestacional, si bien el procesamiento  emocional de la pérdida es natural y adaptativo, en ocasiones se produce un estancamiento en alguna de las fases que dificulta la consecución hacia la aceptación y la resolución del duelo, siendo necesaria la ayuda profesional de un psicólogo para abordar todos aquellos aspectos que interfieran en la salud de la madre, de la pareja y si están de acuerdos ambos, en un nuevo embarazo.

Algunos acontecimientos como ya se ha mencionado, que podrían afectar a que este proceso no evolucionara, sería el momento en el que se produce la pérdida, a las pocas semanas, a los tres meses, o más de 5 meses. Existe una conceptualización de la progresión del feto a ser bebé, y dependiendo de la fase de formación en la que se encuentre y el vínculo establecido, el impacto puede ser menor o mayor.

En este caso, las parejas que han necesitado acudir a cualquier tipo de tratamiento de fertilidad, probablemente hayan tenido varias pérdidas anteriores o dificultades para poder concebir. Las expectativas e ilusiones junto con el miedo acumulativo de situaciones anteriores fallidas, pueden aumentar la desesperanza y la culpa, atribuyéndose esa incapacidad para conseguirlo, y por tanto el aumento de probabilidades de la aparición de una depresión.

En este caso, la atribución de la responsabilidad debe ser correcta, en ocasiones existen componentes físicos y biológicos que se encuentran fuera del alcance personal, y atribuirse responsabilidades ocasiona un sufrimiento y un empeoramiento de las circunstancias.

La importancia del papel de los profesionales sanitarios al dar la noticia

Los profesionales encargados de realizar los tratamientos y dar la información a los padres que han perdido un bebé en gestación, deben estar lo suficientemente preparados para hacerlo de forma serena y empática, ya que de lo contrario pueden empeorar la evolución de la pérdida, porque el impacto de la noticia puede convertirse en un elemento traumatizante.

Dependiendo de las circunstancias personales y de la pareja, el profesional sanitario, debe facilitar toda la información necesaria de lo ocurrido, explicando las posibles causas y consecuencias y cuáles pueden ser los siguientes pasos para la recuperación y un posible embarazo posterior. Disminuir el grado de incertidumbre y mostrar empatía y confianza, puede prevenir complicaciones futuras.

En ocasiones, los profesionales debido a su ritmo de actividad se olvidan de que la comunicación de determinadas noticias, dependiendo de cómo se realicen, se encuentran en el marco del desarrollo de una valoración de la situación como traumática o como una experiencia dolorosa en la que van a recibir toda la ayuda necesaria para evitar el mayor sufrimiento posible, la cercanía, la disponibilidad y el apoyo, facilitan de forma notable la asimilación de la noticia.

El apoyo social y de la pareja determinan la evolución del duelo

La percepción de incomprensión o falta de empatía por parte del entorno familiar y social más cercano a la mujer, puede ser un factor que desencadene aún más la tristeza y la rabia, debido a que la falta de apoyo y cercanía limitan el poder expresar emociones y podrían magnificar el malestar, el aislamiento y la soledad. La disponibilidad del entorno y el acompañamiento en el proceso de resolución del duelo, mejoraría notablemente la recuperación. Sentirse escuchadas, y comprendidas en su dolor, es un factor de protección que ayudaría a la resiliencia.

También la relación con la pareja, puede afectar a la evolución de la recuperación en la mujer. Mantener un vínculo distante, o haber tenido problemas previos, puede condicionar la resolución del duelo de forma conjunta, pero esta distancia no hay que confundirlo con que los hombres, aunque no hayan participado de forma física como la mujer durante la gestación, no se vean afectados, pero si duda, la conexión con el bebé a nivel interno, es más profundo en las madres.

La pareja sufre un cambio en sus expectativas, tiene un proyecto en común que es truncado y necesita reparar y reprogramar nuevos proyectos. La comunicación entre ellos y respetar la forma en la que cada uno puede afrontarlo, puede mejorar el vínculo entre ellos. Por el contrario, la presencia de críticas y reproches que pueden encontrarse dentro de un marco estresante por el que está atravesando la pareja, puede destruir la confianza y el acercamiento tan importante en estos momentos.

¿Cuánto tiempo hay que esperar para volver a intentar quedarse embarazada después de un aborto?

El tiempo necesario antes de volver a plantearse un nuevo embarazo dependerá del estado físico y psicológico de la mujer. En ocasiones la recuperación es rápida y pueden volver a intentarlo en cuanto la parte médica se lo permite, en otros casos se puede requerir de ayuda psicológica para poder planteárselo.

Es importante no olvidar que un aborto ocasiona cambios físicos que, en ocasiones, pueden requerir de varias operaciones posteriores para su completa recuperación, y sí a esto se suma que las circunstancias del aborto se han vivido como traumáticas, el tratamiento psicológico puede requerir una intervención específica para poder superarlo y plantearse un nuevo embarazo.

¿Cuál sería el tratamiento de elección para superar emocionalmente un aborto?

La psicología perinatal es una especialidad dentro de la psicología enfocada en el apoyo a la maternidad y se ocupa de todos los problemas o dificultades que pueden surgir en el embarazo, parto o puerperio.

Además de enmarcar el problema dentro de la psicología perinatal, hay que tener en cuenta que cuando hablamos de aborto, hablamos de trauma, y por lo tanto, lo más adecuado a la hora de tratar este problema es hacerlo con alguna de las terapias que hoy en día han demostrado ser eficaces para superarlo.

El EMDR es una técnica psicológica que, ha conseguido resultados importantes debido a la rapidez y al poco tiempo con el que se consiguen resultados óptimos. Esta técnica inicialmente fue creada para tratar situaciones traumáticas, donde se ha valorado que existe un peligro para la propia vida o la de los demás, pero en la actualidad es utilizada en múltiples problemas en psicoterapia.

Se basa en la explicación científica de que algunas situaciones debidas a su complejidad a la hora de asimilarlas, quedan almacenadas de forma disfuncional en el cerebro como forma de sobrevivir a un acontecimiento que la amígdala, entre otras partes del cerebro, ha valorado como peligroso y las situaciones que aparecen después, van a estar relacionada con el evento inicial, generando las mismas sensaciones, pensamientos y conductas. La estructura de este tratamiento consistiría en trabajar el pasado, presente y futuro.

El tratamiento con EMDR, consistiría en procesar los recuerdos del aborto que generan perturbación y malestar e interfieren en el día a día, con la estimulación bilateral de los dos hemisferios cerebrales para liberar toda la información almacenada de forma disfuncional. Una vez que se puede acceder al recuerdo sin que haya perturbación, esto no significa que no genere tristeza, se puede continuar con aquellos disparadores del presente que pueden generar malestar, por disparadores me refiero, por ejemplo, ver a otras mujeres embarazadas, hablar sobre bebés, o acudir a revisiones médicas entre otros. Cuando todos estos recuerdos puedan vivirse de forma más tranquila, entonces es cuando se podrá abordar el futuro, planteándose volver a quedarse embarazada, acudir a las revisiones y ecografías, etc.

La superación de un aborto, se encuentra dentro de uno de los acontecimientos más estresantes para una mujer, pero con la ayuda necesaria, cariño y comprensión, se puede recuperar la ilusión para continuar con un nuevo proyecto de vida.

 

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