dolor en los ovarios

Dolor en los ovarios. ¿Qué me pasa?

Lo primero que tengo que decirte es que el dolor de ovarios no existe!! Oh! Sorpresa. Esta es un expresión muy utilizada, pero en realidad los ovarios en sí, no duelen. Lo que duele es la irritación del peritoneo cuando algo pasa en esa zona. Incluso ese dolor puede ser en esa zona y que no tenga que ver nada de nada con los ovarios.

La endometriosis, los fibromas uterinos y los quistes ováricos son tres afecciones ginecológicas comunes que pueden ocasionar dolor en los ovarios.

Aunque los tres comparten el dolor en los ovarios como un síntoma, las condiciones en sí son bastante diferentes, y la aparición y la intensidad del dolor cambian.

Es difícil describir cada tipo de dolor, porque a veces los síntomas pueden ser difusos. El dolor de los fibromas va más asociado a la presión y sangrado. No obstante, el dolor de la endometriosis puede ser variable con el ciclo menstrual o también las relaciones sexuales. Puede localizarse en el abdomen o reflejarse hacia el periné, ano, o espalda. En función de la localización y gravedad de la endometriosis. En cambio, un quiste ovárico, suele producir un dolor  agudo localizado en un lado del abdomen, más hacia la ingle.

Tienes que saber que el dolor nunca es normal, así que si experimentas dolor pélvico, aprender más sobre las diferentes causas puede ayudarte a saber a qué se puede deber , y cuándo buscar ayuda médica.

Dolor en los ovarios: causas principales

1. Quistes ováricos

Cuando la mujer está ovulando se forma un pequeño saco lleno de líquido llamado folículo en el ovario, y un óvulo se desarrolla en ese saco. Cuando el óvulo madura, el folículo lo libera. Pero si el óvulo no se libera, el saco empieza a crecer. Estos crecimientos se llaman quistes foliculares.

Durante la ovulación, en el ovario hay un folículo que ha madurado, que es el que liberará un óvulo. Si este óvulo no se libera, o si sigue creciendo el folículo tras la ovulación llenándose de líquido, es lo que llamamos quiste folicular o quiste funcional del ovario.

Estos quistes no son malos, pero pueden tardar días en resolver y pueden dar dolor. En muchos casos, existen estos quisten sin que ni siquiera la mujer se de cuenta. Y el tratamiento es en la mayoría de casos, esperar, supervisarlos y tomar algún analgésico que nos puede recetar nuestro médico.

Algunos quistes ováricos se conocen como «complejos». Estos incluyen los quistes que se llenan con sangre y/o un material que no sea líquido, se han convertido en un tumor benigno o bien canceroso, o son el resultado del crecimiento del tejido endometrial en los ovarios.

Los quistes ováricos son menos comunes tras la menopausia. Si bien la mayoría de los quistes postmenopáusicos no son alarmantes, siempre recomendaremos controles para seguirlo de cerca y evaluado por su médico.

Estos son algunos de los síntomas que pueden producir los quistes ováricos:

    • Presión o bien dolor en en la parte baja del abdomen , sordo o agudo, que a menudo se suele referir como “dolor de ovarios”
    • Hinchazón en el abdomen
    • Necesidad de orinar con más frecuencia
    • Sangrado vaginal fuera de tu menstruación
    • Dolor durante el coito
    • Dolor con movimientos intestinales

Si experimentas un dolor intenso que no cede con el reposo o con analgesia habitual, debes acudir a tu médico.

2. Los fibromas o miomas uterinos

El útero es un músculo formado por varias capas. Los fibromas uterinos o miomas son esencialmente tumores en el útero, Partes del músculo que sencillamente empiezan a desarrollarse por sí solos y que pueden llegar a causar dolor en la zona baja del abdomen, que por cercanía, las mujeres expresan también como “dolor de ovarios”. La influencia de los estrógenos suele nutrir y hacer crecer los miomas. Son exageradamente comunes y por norma general no ocasionan problemas.

Los fibromas suelen ser de crecimiento lento, casi siempre y en todo momento benignos y cambian ampliamente en tamaño y frecuencia. Las mujeres pueden tener un solo mioma, o múltiples. Los fibromas pueden ser tan pequeños como una semilla o bien tan grandes como una pelota. En casos extraños, pueden llegar a ser muy grandes. Ocurren con una mayor frecuencia en mujeres de 40 y principios de los 50.

Cuando los fibromas dan señales, puede ser difícil convivir con ellos. Los síntomas incluyen:

    • Periodos pesados ​​y/o dolorosos
    • Dolor durante en la penetración
    • Dolor de espalda
    • Presión vesical, ocasionando micción frecuente
    • Presión rectal
    • Un abdomen distendido (agrandado)

El dolor de los miomas suele ser tipo cólicos o dolor abdominal parecido al dolor de la menstruación. El dolor nunca es normal, pero a veces puede sobrellevarse con calor local y analgésicos. Si el dolor es intenso, muy agudo o no cede con los medicamentos prescritos, consulta con tu médico.

3. Endometriosis

La endometriosis ha salido del armario, y donde antes nadie conocía esta palabra, ahora se está visibilizando como una de las enfermedades más incapacitantes y dolorosas relacionadas con la salud sexual de la mujer. Para resumir mucho, diremos que la endometriosis ocurre cuando tejido muy parecido al tejido endometrial (se parece pero no es igual) invade otras estructuras fuera del útero. Ya sean ligamentos, vagina, cérvix, ovario o incluso vejiga, abdomen o recto.

Y al igual que el endometrio, este tejido responde a los cambios hormonales y sobretodo al estímulo estrogénico, lo que significa que el tejido puede sangrar. Esto causa inflamación, que produce dolor y también con el tiempo causa cicatrización.

Muchas mujeres han referido “dolor de ovarios, es decir dolor abdominal intenso durante la ovulación, la menstruación o bien relacionado con otras actividades como la penetración, orinar o defecar. Este dolor, que siempre se ha normalizado e invisibilizado en el caso de la endometriosis hace que el retraso del diagnóstico se retrase incluso 10 años.

Cuándo ir a ver al médico

Como os contaba hace un momento, se ha normalizado en exceso el dolor abdominal y sobretodo el mal llamado “dolor de ovarios”, refiriendo una patología propia de mujeres que se relacionaba con la menstruación. Y ya sabemos eso de “la regla duele”. Pues no amigas, la regla no debe doler, ni los ovarios deben doler. El dolor nunca es normal, y siempre hay que ver e investigar su causa.

Acude a tu médico si tienes dolor agudo o un dolor que se repite o se relaciona con tu ciclo menstrual. Tu médico (en general tu ginecólogo) debe hacerte un examen pélvico, ecografía, analíticas y sobretodo una buena anamnesis e historia clínica

¿De qué forma calmar el dolor en los ovarios?

Las molestias o el típico “dolor de ovarios” durante la ovulación y la menstruación son habituales. Pero para incluirlas dentro de la normalidad, debe ser un dolor leve y no incapacitante. Más allá de esto, debes consultar con tu médico.

Algunas medidas que te pueden ayudar a paliar este dolor puede ser usar ropa ligera y holgada que no aumente la presión en el abdomen, aplicar calor local, hacer ejercicio físico de forma regular, y llevar una dieta equilibrada evitando las grasas saturadas, las carnes rojas y los alimentos procesados por la cantidad de azúcares que aportan.  Intenta evitar el estrés, y descansar cuando aparece el dolor.

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